El camino del Oso
En aquel verano amazónico del 95 Martino y su hijo adolescente fueron de camino al bosque por encima del Riachuelo que terminaba su agua color café en el río Mayo. Caminaron varias horas buscando un ternero travieso que acostumbraba huir a potreros y al bosque contiguo. Ese día madrugaron y le siguieron el rastro que daba hacia el bosque que estaba riachuelo arriba hasta perderse. Continuaron su camino encima de las pequeñas cascadas hasta pasar por el cañón del peńasco y encontrar bosque mas profundo.
En ese camino Alfonso el hijo de Martino disfrutaba los árboles inmensos y sobre todo a un presumido renacal longevo y gigante que parecía una casa de duendes que como contaban las fábulas, todo su mundo se privó cuando vio aparecer una sombra en las ramas que le empezó a lanzar frutos y pequeñas ramas. Era un enorme oso que le dejó sin habla, como una pesadilla que no se quiere despertar no podía gritar, mientas su padre avanzaba hacia el bosque. El oso le miraba y como si intentaba comunicarse le lanzaba frutos hasta que su padre volvió hacia donde el muchacho que estaba inerte solo apuntando con su dedo hacia el follaje.
El disparo de su escopeta de caza logró acertar haciendo que el oso se caiga desde el árbol haciendo un ruido seco y que se disipa ante el ruido del viento y la caída del agua. No le interesa el oso, de forma impulsiva toma a su hijo en brazos y le carga corriendo rápido hacia el pueblo donde vive, esta asustado ante su hijo que ha perdido el sentido del habla y esta inerte como un muerto. En el pueblo le ayudan a reanimar a Alfonsin como le dicen de cariño mientras va contando lo sucedido. Sus vecinos le ayudan ir tras él nuevamente donde yace muerto el oso.
El oso muerto fue despellejado para recuerdo, los lugareños cortan la carne y la mas preciada es la grasa porque han escuchado que tiene poderes de sanación, los mas viejos se pelean por el miembro viril que les servirá para mejorar la impotencia sexual. Todos están felices, hacen años que no han escuchado osos, los madereros les contaban historias que pelearon con grandes osos y entre tertulias estos campesinos empezaron a echarle la culpa de las pérdida de animales al oso.
El tiempo pasó rápido y en cinco años ahora todo un joven, Alfonso lleno de vida se enfermó precipitadamente; primero perdiendo el habla, y recuperándose de aquello, al tiempo cayó nuevamente enfermo, pero esta vez de ceguera. Los curanderos locales le dijeron que era brujería, otros espanto, otros mal de ojo y así un sinnúmero de diagnósticos precarios a lo que las personas de la cosmovisión rural prefiere ir a sus brujos que al médico del hospital.
El veredicto de un anciano nativo del lugar les dijo que era "el camino del oso", eso sucede cuando te encuentras con un anciano oso, haciendo que te arrastre hacia su mundo comenzando a quedar sordo, ciego, perder el habla y luego la razón, para arrastrarte hacia el bosque y convertir en un hombre-oso, una bestia mas que la Amazonia le abraza y le arrastra hacia la espesura de sus bosques. El anciano le dio a beber ayahuasca y pesar de aquello esfuerzos Martino murió amarrado en casa por las alucinaciones y con ceguera.
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